Cuidado, no todos los organismos son iguales y por ende, lo que a uno les afecta a otros no. Cuando mezclamos alcohol con antibióticos podríamos desarrollar desde resistencia de las bacterias a dicho fármaco, hasta síntomas que incluyen vómitos y dolor de cabeza.
Hay personas que aseguran que el alcohol impediría que los anticuerpos trabajen adecuadamente, mientras que otros consideran que se presentarían efectos secundarios.
Pero a todas estas, ¿quién tiene la razón?
Según estudios, aquellas personas que están bajo medicación y deciden saltarse las dosis del tratamiento para tomarse una cerveza, no estarían tomando una decisión nada inteligente. Existe un riesgo de que se genere dentro del organismo resistencia de las bacterias hacia este medicamento.
Lo que quiere decir que las enfermedades que antes se trataban fácilmente, en un futuro se convertirán en infecciones peligrosas e intratables que prolongarán el sufrimiento de niños y adultos. De hecho, en algunos casos tales infecciones podrían llevar a la discapacidad grave incluso a la muerte.
Si presentas una infección leve y suspendes el tratamiento, no representaría ningún riesgo de resistencia. El tiempo, también jugaría un rol importante, pues según la experta en el caso de infecciones sin complicaciones, el tiempo suficiente de medicación sería de tres días, aunque en la receta se especifiquen hasta cinco.
