El cuerpo: un sensor de la mente.

Tenemos patrones que influyen directamente en nuestro comportamiento y este, se hace aún más evidente cuando se está en pareja. Dichas pautas de conducta, se originan a causa de que los individuos se reflejan o proyectan en el otro.

La vida nos brinda lo que enseñamos, lo que le ofrecemos; por eso, no es cierto que nos equivocamos al elegir una pareja. De hecho, elegimos al otro de acuerdo a lo que somos en ese momento en específico.

Como característica innata, las personas poseemos huellas digitales afectivas, las cuales, componen nuestro banco emocional; dicho registro, señala depósitos y retiros, tal como podría ejemplificarse con cualquier tipo de cuenta bancaria.

El Dr. Julián Hernández, médico experto en desarrollo humano y de educación emocional, nos dice que el mecanismo de nuestra mente, se da a través de asociaciones inconscientes y de reflejos condicionados. Según esto, nuestra mente está conectada con nuestros pensamientos y estos a su vez con nuestras emociones, hecho que genera que tengamos cambios energéticos y bioquímicos.

De alguna u otra forma, sí hay algún tipo de afección emocional que puede desencadenar alteraciones estructurales; es decir, que puede ocasionar la falla de algún órgano, hecho que resulta en que el organismo desarrolle enfermedades.

Nuestro cuerpo es tan sólo el sensor de nuestra mente, las consecuencias de tener conflictos emocionales, incide en el bienestar de nuestra salud física y mental, afectando todos los ámbitos de desarrollo de un individuo. Se recomienda resolver cualquier tipo de problema afectivo; para que estos no causen grandes estragos en nuestra salud.