Pies en agua fría, ¿Para qué sirve?

Pies en agua fría, ¿Para qué sirve?

Este remedio casero es realmente sencillo y tiene muchas propiedades.

¿Cómo se hace? ¡Simple! Pones los pies en agua fría. Aún si se está en invierno.

Esta es una técnica recomendada por la medicina natural por sus fantásticos resultados. Se debe repetir durante 15 días seguidos para disfrutar de sus propiedades.

En un recipiente lo suficientemente grande como para que ambos pies quepan sin problemas, pones agua fría; después, añades unos cubos de hielo para que se enfríen aún más. La proporción es de 18 cubitos por cada 2 litros de agua. Cuando el hielo empieza a deshacerse y el volumen líquido del recipiente aumenta, es cuando debes introducir los pies.

Intenta aguantar durante 15 segundos; al principio, el efecto es de mucho frío pero antes de retirarlos ya te habrás acostumbrado.

Cuando termine el tiempo, retira y seca con una toalla envolviendo bien para que regrese el calor. Por último, ponte unos calcetines de algodón o lana y acuéstate a dormir.

Beneficios de esta técnica:
– Fortalece el sistema inmunitario.
– Ayuda a las mujeres que usan tacones o zapatos incómodos todo el día. Incluso para aquellos que trabajan de pie o sentados por varias horas y al llegar a casa necesitan algo para relajar los pies.
– Aconsejado para quienes sufren de hinchazón o acumulación de líquidos en los tobillos y empeines, ya que verán un gran cambio en su cuerpo a partir de que empiecen a introducir los pies en agua fría.
– Para los que padecen de varices.

¿Por qué sirve?

Cuando retiramos los pies del agua congelada necesitan sangre “nueva” o limpia para aumentar la temperatura lo antes posible. Esta reacción del cuerpo puede ser lo que necesitamos para evitar la inflamación, el dolor y demás problemas.
De igual manera, permite que los músculos inferiores se vigoricen al llenarse de oxígeno y que las células funcionen mejor.

Activamos el metabolismo y el cambio orgánico; así como también las reacciones circulatorias, nerviosas y musculares.