Derechos de la mujer en embarazo, madre primeriza

toda mujer en embarazo tiene derecho a ser una madre saludable, un parto en condiciones de seguridad, cuidados esenciales para el recién nacido, una familia amorosa y una higiene adecuada en el hogar todo esto son factores que favorecen enormemente la salud y la supervivencia del recién nacido.

La atención postnatal para la madre y el bebé disminuye el riesgo de complicaciones y contribuye a que los progenitores y otros cuidadores proporcionen al recién nacido un comienzo saludable en la vida. La madre y su hijo deben ser examinados periódicamente en el transcurso de las 24 horas posteriores al parto, durante la primera semana y seis semanas después del parto. En caso de surgir alguna complicación, deberán ser examinados con más frecuencia.

El parto es el momento más crítico para la madre y su hijo.Todas las mujeres deben tener la oportunidad de dar a luz con asistencia de personal calificado; por ejemplo, un médico, una partera capacitada o una enfermera. Así mismo, deben poder acceder oportunamente a atención especializada, en caso de presentarse complicaciones.

En el lugar de trabajo, las mujeres embarazadas y las madres lactantes deben estar protegidas contra la discriminación y la exposición a factores de riesgo para su salud, y deben disponer de tiempo para amamantar a sus bebés o extraerse leche. Así mismo, deben tener derecho a licencia de maternidad, a la protección de su empleo, a beneficios médicos y, cuando proceda, a asistencia financiera en efectivo.
Siempre y cuando empiecen a procrear después de los 18 años, las niñas que han asistido a la escuela, que gozan de buena salud y que han tenido una dieta nutritiva durante la infancia y la adolescencia tienen mayores probabilidades de dar a luz hijos sanos y de no sufrir complicaciones durante el embarazo y el parto.

Todas las mujeres tienen derecho a una atención sanitaria de calidad, pero especialmente las embarazadas y las madres primerizas. Los trabajadores del sector de la salud no solo deben ser competentes desde el punto de vista técnico; también deben tomar en consideración las prácticas culturales de la localidad y tratar con respeto a todas las mujeres, incluyendo a las niñas adolescentes.

El hábito de fumar, el consumo de alcohol o narcóticos y la exposición a venenos y a agentes contaminantes son especialmente perjudiciales para las mujeres embarazadas, sus hijos en gestación, los bebés y los niños de corta edad.

Cada embarazo es único.Todas las mujeres que esperan un hijo deben asistir, al menos, a cuatro visitas prenatales para vigilar la evolución de su embarazo y evitar correr riesgos.Tanto ellas como sus familias deben aprender a reconocer los síntomas del trabajo de parto y las señales de complicación. Además, deben contar con planes y recursos para que personal calificado atienda el parto, y para obtener ayuda inmediata en caso de surgir problemas.

La violencia contra la mujer, un grave problema de salud pública en la mayoría de las comunidades, es sumamente peligrosa para las embarazadas, ya que aumenta el riesgo de aborto espontáneo y de trabajo de parto prematuro.También es un factor de riesgo de bajo peso al nacer.

Cuando la mujer goza de buena salud y de un adecuado estado nutricional antes del embarazo, los riesgos asociados con la maternidad se reducen notablemente para ella y su hijo. Durante el embarazo y la lactancia, la mujer necesita alimentos más nutritivos y en mayor cantidad; más descanso del habitual; suplementos múltiples de micronutrientes o de hierro y ácido fólico, incluso si está consumiendo alimentos fortificados; y sal yodada para el desarrollo mental correcto de su hijo.